En esta tercera parte del artículo que iniciamos sobre la fotografía de conciertos, trataré los aspectos técnicos que debes dominar.

Como fotógrafo de conciertos en Mallorca, frecuentemente realizo este tipo de reportajes y me gustaría darte algunos consejos.

Velocidad de obturación

Si el ruido está controlado es aceptable, lo que no es aceptable es la trepidación. Por ello hay que asegurarse que la velocidad de obturación es suficiente para congelar la imagen, el ruido (al subir ISO´s) es el que da nuestro sensor y ya lo trabajaremos en la edición. Recuerda que para evitar fotos trepidadas, debes utilizar el estabilizador o como mínimo asegurar una velocidad de obturación equivalente al valor inverso de la distancia focal, es decir que si dispones de un objetivo 105mm la mínima velocidad de obturación a elegir debería estar por encima de 1/125 de segundo.

Como referencia, para congelar los sujetos sobre un escenario, puedes probar a utilizar estos valores en las siguientes condiciones:

1/125 - 1/160: Para sujetos estáticos o con poco movimiento.

1/200 - 1/320: Para sujetos en movimiento.

1/400 - 1/500: Para congelar movimientos rápidos.


El diafragma, cuanto menos, más

A mayor apertura, mayor luz y mejor foto, es así de simple. Un f2,8 es el doble de luz que un f4, solo es un paso pero es una diferencia notable en calidad, ya que te permite disparar a menor sensibilidad ISO, con lo que la gama tonal y la latitud de tu sensor aumenta mucho o aumentar la velocidad de obturación y tener la posibilidad de congelar el movimiento.

Es cierto que aperturas grandes reducen la profundidad de campo y dificultan el enfoque en situaciones críticas y no es menos cierto que aperturas grandes se alejan del punto dulce que puede ofrecerte la lente al reducir la nitidez final de la imagen, pero la versatilidad que te ofrece disparar con un número de diafragma pequeño (f2,8, f1,8 o f1,4) puede salvarte muchas situaciones, bien por escasez de luz (principalmente en salas pequeñas) o permitiendote congelar el movimiento (durante un salto o movimiento brusco) cuando estás obligado a usar velocidades de obturación superiores a 1/500.

Dispara en RAW y deja el JPG en casa

Disparar en RAW no es una recomendación, es una obligación de todo buen fotógrafo de conciertos. A la hora de editar una foto, tendrás un abanico de posibilidades inmenso si dispones de un archivo con toda la información que la cámara ha recogido en la captura. El JPG que tu cámara saca no es más que una interpretación esquemática de la ingente información que contiene el archivo RAW. Excusas como “ocupa más”, “no tengo espacio para ello”, “que pereza trabajar esos RAW´s” o “mi cámara saca unos JPG fantásticos” son solo eso, excusas. Si quieres hacer buenas fotos en concierto tienes que disparar en RAW y posteriormente procesar los archivos para sacar tu propia versión en JPG.

Balance de blancos

En automático, no te compliques. Durante un concierto tendrás que enfrentarte a luces de todo tipo de colores. Disparar en RAW te garantiza el poder ajustar el balance de blancos en postproducción sin ningún problema.

ISO

No te preocupes demasiado por el Ruido que aparece a ISO´s altos, en este tipo de fotografía un nivel de ruido controlado es aceptable. Tienes que conocer tu equipo y saber hasta cuánto puedes subirlo para que los resultados estén dentro de tu rango de calidad.

Un error muy común es subexponer la imagen para evitar utilizar un ISO elevado, para posteriormente corregirlo en edición, lo cual, lejos de arreglar el problema del ruido lo agrava notablemente ya que al levantar las sombras amplificamos los píxeles que están vacíos de información generando la aparición del temido ruido. En ocasiones se consiguen mejores resultados usando un valor ISO elevado con sobreexposición que disparando a un ISO bajo subexponiendo la toma, sólo hay que tener cuidado de no “desbordar” de información el pixel.

A modo de referencia, los valores ISO mas comunes en pequeñas salas de concierto oscilan entre 1600 y 3200 ISO y en festivales con potentes juegos de luces se puede trabajar comodamente con 800 ISO.

Medición de la luz y exposición

En un concierto solemos estar rodeados de luces y focos que cambian frenéticamente, por ello necesitamos ajustar la exposición de la escena a lo que necesita la foto que queremos conseguir. Por desgracia el histograma no te va a ayudar mucho en este tipo de fotografía y las cámaras sin espejo son un plus de comodidad a la hora de clavar la exposición, ya que dispones de la visualización en directo de la toma, que aunque lo que visualizas es un JPG, se acerca mucho a la imagen final que buscas.

Olvídate de los modos matricial y ponderado al centro en los que la cámara intentará compensar el exceso y defecto de iluminación de las luces y fondo respectivamente, lo cual generará fotos sobre o sub expuestas en la mayoría de ocasiones. Para este tipo de fotografía lo más adecuado es fiarse de la medición puntual, lo cual te permite ajustar los valores a la intensidad de la luz en el lugar que tu quieras, obviando el resto de luces y sombras de la escena.

Disparo, no te compliques, en manual

Olvídate de los modos automáticos de tu cámara, el modo manual es el único que funciona en este entorno. Los modos automáticos tratan de compensar la exposición teniendo en cuenta las grandes áreas de sombra y los focos de luz muy potentes, lo que se traduce en fotos sobre o subexpuestas, ya que la cámara va a intentar que el histograma resultante tenga una curva determinada, la cual frecuentemente no es la que tu necesitas. Amplias áreas de negro y focos muy potentes hacen que el exposímetro de tu cámara se vuelva literalmente loco ante tales cambios constantes de iluminación.

Tienes que aprender a leer la luz y adaptarte a los cambios. Un ojo entrenado y un par de pruebas son suficientes para clavar la exposición y desde ese momento adaptarte a las cambiantes condiciones de iluminación, la velocidad de movimiento de los sujetos y/o tus propios requerimientos estéticos. Quizás ésta sea la parte más difícil de dominar, ya que requiere de una importante dosis de práctica que en algunos casos desemboca en la frustración.

El enfoque, al ojo

Por lo general donde mejor enfoca la cámara, y más cuando la escena está justita de iluminación, es en el centro. Puedes aprovechar esta característica para enfocar con el AF simple, colocando en el centro al sujeto principal para luego recomponer la escena, cuando tu objeto está estático o se mueve en un plano paralelo a tu cámara.

Si el artista varía la distancia constantemente respecto a tu posición, y no te da tiempo a enfocar, reencuadrar y disparar a la vez, deberás optar por un enfoque continuo que realice un seguimiento del objeto. Con este modo, mientras mantengas a media pulsación el disparador, seguirá su movimiento en todo momento, evitando que salga fuera de foco. Recientemente, las cámaras Mirrorless de ultima generación incorporan el enfoque al ojo como una de sus mejoras mas notables en el campo del auto-enfoque, y sin duda facilitan mucho la tarea al combinar esta característica con el modo continuo.

Los ojos bien abiertos

Fotografía siempre con los dos ojos abiertos. Es una de las rutinas que se utilizan en el reportaje social y es esencial en la fotografía de conciertos. Puede que estés plenamente concentrado ante lo que está pasando en uno de los lados del escenario, pero descuidas lo que sucede en el otro extremo, así que como poco perderás esa foto tan especial que sólo pasa en uno de cada diez conciertos o puede que el bajista, involuntariamente, te cale entero con esa botella de champagne que ha descorchado para el deleite de su público más enfervorecido que le pide un traguito en la distancia. Debes estar alerta a todo lo que ocurre sobre el tablado pues forma parte del show.

Y ahora que ya conoces todo lo que hay que saber a nivel técnico sobre esta dura disciplina, solo te falta lo mas importante, practicar, experimentar y probar cosas nuevas que te permitan hacer fotos únicas, con sello propio que sean fácilmente reconocibles.